Por.: Eduardo Vásquez Rojas
La rica historia del Movimiento Comunista Internacional y sus experiencias, nos han servido para avanzar dentro de las batallas ideológicas, la teoría Marxista – Leninista ha sido un arma implacable contra abyectos reformistas y cipayos defensores del estado burgués; pues, cómo decía Marx: “La historia es cíclica” y en este caso, pareciera que nos encontramos en un episodio similar al de hace 100 años, donde los bolcheviques tuvieron que enfrentar posiciones conciliadoras que renegaban de la lucha de clases, buscaban desarmar ideológicamente a las masas y desviar al proletariado ruso de sus objetivos estratégicos.
Aterrizando en nuestro contexto, el Partido Comunista del Ecuador viene atravesando una profunda crisis estructural que responde a una serie de factores que van desde lo ideológico hasta lo orgánico. Si hacemos un balance autocrítico sobre nuestras fuerzas, notaremos que durante los últimos 20 años hemos perdido influencia dentro de las masas (sindical, campesino, estudiantil, artístico, académico y popular) y de manera dramática hemos desaparecido por completo en muchos espacios donde tradicionalmente éramos fuertes; nuestra ausencia política en esos frentes, les regaló el terreno a la socialdemocracia, a las corrientes posmodernas de las ONG´s, al oportunismo amarillo economicista y a organizaciones izquierdistas emergentes; pues, las razones eran sencillas, no se ejecutaban las normas leninistas de organización, los organismos morían y los militantes quedaban sueltos a merced de escenarios coyunturales. Sumado a eso, el liberalismo proliferaba con la complicidad de los dirigentes, teníamos casos extraños donde existían elementos que “militaban” en el PCE y en otros partidos políticos a la vez, incluso con posiciones completamente antagónicas a la lucha de clases; todo eso, con el pretexto de que es una estrategia para “radicalizar el proceso”.

En el tema ideológico era lo más grave, dentro de una misma dirección veíamos una diversidad de tendencias y disparatadas posiciones ultra reformistas quienes abiertamente se declaraban progresistas, elementos que cumplían roles de dirección en partidos reformistas y otras tendencias que tergiversaban las ideas del c. José Carlos Mariategui combinando tesis posmodernas y trotskistas, ejecutándose estrategias entristas y desviacionistas dentro de la organización. En realidad, en ese champús los unía un sólo objetivo, el oportunismo; claro, las aspiraciones del sector liquidacionista eran netamente burocráticas – administrativas dentro del estado burgués, pues, no les convenían un partido disciplinado y en crecimiento, dado que el fin era tener una “organización” pequeña e intrascendente de fácil manejo funcional a sus intereses particulares.
Ahora bien, los desafíos que los comunistas debemos asumir en este periodo especial de nuestra vida orgánica, es en primer lugar el de la RECONSTRUCCIÓN: somos conscientes que nos toca la tarea de reorganizar los organismos como Células, Comités Provinciales y de Zona en todo el país; no nos alejamos de esa realidad, tenemos falencias que no se solucionarán en unos meses, sino en una etapa de 3 años y así lograremos recuperar el rol conductor de los frentes de masas y proyectarnos en la dirección de la lucha de clases. Así mismo, tenemos el objetivo de dar el primer paso hacia la Unidad Ideológica del PCE mediante mecanismos de debates, trabajo colectivo en materia de construcción programática, diseñando el pensum, el plan centralizado de formación hasta la Escuela Nacional de Cuadros; sumado a eso, priorizamos la necesidad urgente de fortalecer el trabajo de la Juventud Comunista del Ecuador, renovar sus métodos sin perder la identidad revolucionaria, generar la Promoción de Cuadros Jóvenes 2025 y llegar al tan esperado VIII Congreso Nacional (Extraordinario) de la JCE.

Durante estos meses difíciles que nos tocó afrontar, hemos venido reflexionando sobre algunos aspectos importantes para la vida orgánica, uno de ellos es, la Fisionomía de Clase del Partido Comunista del Ecuador. En teoría, la composición de clase del PCE debería ser proletaria, pero en la realidad las decisiones políticas provenían desde la consciencia pequeña burguesa de los dirigentes, cuyas aspiraciones limitadas van en función y en defensa del aparato estatal, posturas conciliadoras propias del reformismo; es ahí, donde se pierde la perspectiva revolucionaria de disputa del poder y se liquidan los principios esenciales del Marxismo – Leninismo. En este caso, se deberá trabajar arduamente en la formación ideológica de los cuadros, la disciplina partidista y en la reconfiguración de nuestra estrategia y táctica, poniendo en práctica las tres formas de lucha de clases: económica, ideológica y política.
En pocas semanas, se dará la Convocatoria Oficial al XVI Congreso Extraordinario, es decir que a partir de ese día, se abrirá las puertas para la profunda discusión sobre los problemas del Partido, la cuestión geopolítica, la caracterización de la burguesía en el Ecuador, las disputas Inter burguesas e Inter imperialistas, el balance de la clase trabajadora y entre otros temas; eso significa que, el debate no será vedado, todos nuestros camaradas tienen la oportunidad de poner en la mesa los temas de discusión, no importa si estamos en desacuerdo, aquí lo que prima es enriquecer nuestro Programa Revolucionario sea con las contribuciones teóricas o prácticas. Es un momento histórico, fue una ruptura necesaria donde los canallas quedaron atrás; es hora de avanzar unidos y firmes, siguiendo el sueño de nuestro camarada Ricardo Paredes: Construir un Partido Comunista del Ecuador, sólido y fuerte.

Avancen camaradas, la lucha de clases no espera.
Los comunistas así seamos de ingresos no proletarios debemos debatir no continuar con prácticas de apoyo a gobiernos progresistas que han demostrado ser sumidos a la burguesía criolla y al Gran capital transnacional otorgándoles concesiones que los han enriquecido más acosta del sufrimiento del proletariado y del campesinado, saludos camaradas
Lamentable noticia, es una constante en Ecuador, las organizaciones políticas de izquierda, antes de consolidarsd y cumplir su rol histórico, la revolución y el socoalismo, cada vez más se alejan de ese objetivo fundamental, cuando se dividen y entran en procesos de crisis cada vez más profundas que los devilitan y alejan de sus metas principales. Espero que los 92 años de fundacion del PCE alumbren a sus integrantes y logren salir avantes en sus objetivos.