Documento de análisis y reflexión del Partido Comunista del Ecuador (PCE)
A quince días del Paro Nacional en el Ecuador, seguimos atestiguando el carácter violento del gobierno de Noboa, respaldado por el imperialismo norteamericano. La brutalidad ejecutada contra nuestros pueblos indígenas, con la estrategia goebbeliana del enemigo interno, busca justificar la persecución a dirigentes sociales. Los métodos violentos de las fuerzas represivas, no son casuales y tampoco responden a un procedimiento aislado. Forman parte de una estrategia aplicada a nuestras naciones desde el Pentágono, utilizando tácticas de guerra contra toda población civil en condición de resistencia.
En comunicados anteriores, caracterizamos al gobierno como una lumpen-burguesía reaccionaria presente en la historia política del Ecuador desde hace más de 100 años, su riqueza acumulada estuvo ligada a la agro exportación, importación de mercancías, banca, sector inmobiliario y en la actualidad al narcotráfico, verdadero origen de la crisis de seguridad y guerra de mafias que presenciamos de primera mano.
Esa misma lumpen-burguesía gobierna el Ecuador al estilo de una hacienda, reprimiendo al pueblo en el Paro Nacional, con métodos represivos promovidos por asesores israelíes, siendo una muestra el corte de energía eléctrica, internet y servicios básicos dentro de las poblaciones indígenas movilizadas, así como el bloqueo de cuentas bancarias a dirigentes, hackeo de medios digitales comunitarios y agresión contra mujeres y adultos mayores.
En este sentido, los medios de comunicación alternativos y comunitarios, cumplieron un rol determinante en los anteriores estallidos sociales, tanto de octubre de 2019 como de junio de 2022 al informar con hechos y frontalidad sobre la represión que sufrieron manifestantes y organizaciones sociales, poniendo así en jaque a los medios corporativos como Ecuavisa y Teleamazonas. Con este antecedente, el actual gobierno, fiel a su política reaccionaria, dirigió millonarias sumas de dinero para pautaje, compra de medios digitales y portales informativos con alcance nacional, además de financiar troll centers. Mientras, periodistas no alineados al gobierno denunciaron ser víctimas de agresión y acoso por la policía y el ejército, a lo que se suma la detención y deportación del comunicador español Bernard Lautaro.
Ahora bien, sobre las manifestaciones, hemos atestiguado cómo el ejército reprime indistintamente a ciudadanos, llegando incluso a usar armamento bélico dotado por el gobierno, creando la narrativa de falsos positivos o enemigo interno, llamándolos terroristas. Caso concreto los 12 de Imbabura, jóvenes detenidos a los que el gobierno pretende vincular con el crimen organizado.
El nivel de agresividad del gobierno fue evidente con el asesinato de líder comunero Efraín Fuerez, abatido a manos del ejército. Su muerte causó indignación nacional e internacional, por las prácticas de amedrentamiento contra jóvenes, mujeres y manifestantes, quienes se mantienen en el paro de forma pacífica.
El pueblo ecuatoriano, ahora mismo libra una batalla contra un gobierno lumpen-burgués y reaccionario. Es menester nuestro reflexionar sobre su naturaleza e intención, para identificar que las movilizaciones populares, no sólo buscan reivindicaciones económicas, sino hacer frente al sistema criminal, sostenido por el imperialismo norteamericano. Nuestra lucha es de clase contra la burguesía entendida como sujeto criminal causante de la explotación y sufrimiento de nuestros hermanos de clase.
Ante lo expuesto, convocamos al pueblo ecuatoriano a seguir la lucha en las calles. Necesitamos juntar esfuerzos para que se sienta el descontento popular de clase, ante un gobierno neoliberal y represor.
Comisión Nacional de Reorganización
Partido Comunista del Ecuador.
Quito, 06 de octubre de 2025.











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