Por Julián Yépez
Las movilizaciones que han articulado a las clases populares organizadas por Auténtica Soberanía, Autodeterminación y Autogestión de sus recursos, en defensa de las economías solidarias, la industria nacional y comunitaria, la diversificación del modelo productivo, exigen alternativas sustentables frente al deterioro insostenible e irresponsable del modelo monopólico oligárquico primario-extractivo que devasta la naturaleza y a las economías populares en provecho de la gran industria y el mercado transnacional.
La lucha por la Soberanía es naturalmente un imprescindible objetivo común entre las organizaciones políticas nacionales patrióticas frente a la expoliación transnacional corporativa del capital financiero mundial. Desde el ámbito alimentario ligado indisolublemente al ámbito de la salud, la soberanía une los intereses populares en una línea política antiimperialista y anti-oligárquica; esta unidad de acción por la coyuntura inmediata permite generar un campo de intercambio de ideas y experiencia militante entre las diversas organizaciones populares, acentuando la amplificación del enfoque en estrategias efectivas para la transformación social, que para algunas organizaciones resultará en la conquista de una determinada reforma estatal, pero que desde la perspectiva de nuestros principios partidarios se dirigen a la construcción futura de la Revolución Socialista.
El Paro Nacional que ha convocado a los distintos partidos y sindicatos obreros, agrícolas, campesinos e indígenas, así como a las comunidades diversas de carácter popular anti-oligárquico, demostró en la práctica política las fortalezas y carencias del movimiento de protesta en el país. Sus fortalezas quedan evidenciadas cuando las organizaciones se enlazan en unidad de acción por un mismo objetivo táctico, rebasando las diferencias ideológico-políticas de cada identidad gremial, logrando sostener la protesta en todo el territorio nacional, sin cesar hasta el presente durante ya un mes en marcha incesante, aún frente al fuertemente financiado asedio armado criminal del ejército y las fuerzas de coerción del estado oligárquico-burgués.
Mientras que las carencias del movimiento se traducen en la insuficiente capacidad de direccionar el descontento popular masivamente, primero en el escaso sostenimiento del cierre de vías de forma permanente, segundo en la falta de metodología efectiva que frene o afecte de forma significativa al enemigo de clase y lo obligue a sentarse a negociar, tercero en el resultado de las bajas y heridos del pueblo.
Las falencias y carencias del movimiento son el producto de las divisiones internas de la organización popular, que solo pueden ser solventadas mediante la consolidación de una dirección orgánica cohesionada y centralizada en una estructura única de vanguardia ideológica y política, la misma que establezca de forma racional, lógica y consciente, las estrategias y tácticas sólidas que conduzcan a victorias seguras, independientemente de las artimañas que desenvuelva el enemigo de clase.
Para solventar las carencias mencionadas contamos con un buen antecedente en la historia en el pasado de nuestro Partido y Sindicatos un modelo estructural que guiaba las acciones comunes de protesta en un orden jerárquico organizativo: El Comité de Huelga articulará y vinculará a los distintos sectores cercanos a nuestro pensamiento en un orden que direccione la movilización del pueblo, solucionando las necesidades prácticas del movimiento con autonomía de clase, unificando las acciones coordinadas de las organizaciones confederadas, representando de forma real los intereses de clase en las exigencias de la protesta social, posibilitando la flexibilidad de las decisiones frente a los nuevos escenarios y circunstancias emergentes, asegurando la efectividad de los golpes al enemigo de clase, protegiendo de la infiltración de agentes de las fuerzas de coerción del estado oligárquico-burgués o de sus agentes políticos y de propaganda en las movilizaciones.
El poder del estado oligárquico-burgués radica principalmente en el monopolio de la fuerza de coerción, es decir, en su ejército, preparado militarmente para la guerra contra su enemigo de clase y que obedece rígidamente a la dirección centralizada del interés de acumulación del Gran Capital. En contraste, el Poder Popular radica en un aparato de Nuevo Tipo: Un Ejército Democrático conformado por los mejores elementos conscientes de las Clases Populares y de su Vanguardia Proletaria, se destaca y distingue por su carácter revolucionario, en contraste con el espíritu de conservación del estatus quo del ejército oligárquico-burgués subordinado al poder de los grandes capitales rentistas. El Ejército Popular se guía por la necesidad histórica de las Grandes Clases Laboriosas-Productivas por poner fin a la ignominiosa explotación social que beneficia a unos pocos acomodados sociópatas y por crear una Nueva Sociedad Justa y Equitativa.
Durante el desarrollo de las movilizaciones del Paro Nacional se han presentado eventos que requieren atención inmediata: La preparación de la clase oligárquico-burguesa se manifiesta en el campo de batalla al imponer sus medidas económicas, respaldándolas con su ejército militar y policial en el terreno, reprimiendo de forma inmediata la protesta, impidiendo el sostenimiento prolongado y permanente del cierre de las vías de tránsito. La oligarquía que usurpa la Presidencia de la República también ha llevado a cabo operaciones políticas de división interna de las organizaciones populares, con agentes de disuasión o de sabotaje de la dirección de la protesta. Cuando estos elementos provocadores atacan de forma irracional (pero premeditada) al cuerpo policial o militar, están otorgando la excusa perfecta al enemigo de clase para que ante la opinión pública mediada por sus aparatos ideológicos de alienación masiva de propaganda se laven el rostro y “justifiquen” la brutal represión. La falta de preparación ideológico-política de los manifestantes, los vuelve presa fácil de la espontaneidad emergente y de las operaciones programadas de antemano por parte de las fuerzas de coerción de la oligarquía, por lo que es preciso formar a la militancia popular en métodos para identificar la situación concreta, desarrollando hábilmente soluciones inmediatas, readecuándose brevemente para el sostenimiento de la protesta o la retirada de una zona infértil. Para esto, nuestro Partido tiene como deber el desenvolver Escuelas de Formación Ideológico-Política intensivas, primero entre nuestras bases y luego entre las organizaciones fraternas con las que cooperamos en la protesta popular del Paro Nacional.











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