Preguntas para entrevista.
- ¿Qué es lo que te ha impulsado tu activismo dentro de la causa con el pueblo de Palestina? Tenía 15 años cuando escuché del comité de solidaridad por Palestina en Ecuador, me acuerdo que se reunían en la universidad politécnica, fue de las primeras causas en mi proceso de politización. El sionismo era un tema recurrente en los espacios que habité en ese tiempo (JCE), sobre todo cuando estudiamos el movimiento contrainsurgente latinoamericano. Cuando llegué a la universidad pública tuve la suerte de conocer más a fondo sobre la resistencia palestina. Hoy agradezco tanto a mi profe Alejo Moreano, por haber compartido ese conocimiento y haber practicado la libertad de cátedra pues algo así en Alemania es imposible. Una vez en Alemania tuve la suerte de activar con una gran compañera mapuche que advirtió desde un principio la criminalización del movimiento de solidaridad pro Palestina en la escena de izquierda y feminista alemana. Esa línea marcaba la división de la político alemano- centrista y el movimiento migrante anti colonial. Ya previo al 7 de octubre sufrimos cancelación en los espacios políticos pero también en la escena punk pues empezamos a hacer hard core junto a hermanxs de Guatemala, quienes denuncian con voz propia el genocidio maya de Ríos Montt y la injerencia sionista. A partir del 7 de octubre nuestra vida cambió, inició un período de persecución y criminalización que no había vivido hasta entonces aún sin ser palestina o árabe. Como migrantes de Abya Yala decidimos solidarizarnos con lxs hermanxs palestinxs, quienes en Berlín representan la diáspora de refugiados más grande del mundo y se llevan la peor parte. Nos conocimos en las calles y las alianzas de las calles son, bajo mi modo de ver fundamentales cuando se crea movimiento porque ponemos el cuerpo ante la represión, nos apañamos, nos acompañamos, nos dolemos juntxs, y sobre todo aprendemos de nuestras luchas y yo he aprendido de la gran fuerza y dignidad de mis compas gazatíes y palestinxs a quienes de alguna manera he llegado a apreciar mucho.
- Tomando en cuenta tú presencia en Alemania. ¿Qué nos podrías contar sobre el papel de los países europeos en el genocidio que se está ejecutando?
Europa más que un territorio es un ensamblaje de políticas y discursos de odio, racismo y supremacía blanca. La doble moral de la sociedad y de los estados nazión ha llegado al límite de lo grotesco pues aún gobiernos supuestamente pro Palestina no han dejado de invertir y apoyar la política genocida en el sur global: Palestina, Sudán y el Congo, pero también a la guerra en las fronteras de la «Europa fortaleza» contra lxs migrantes y refugiadxs. Vemos como Europa, liderado por Alemania (y esta a la vez arrodillada ante los gringos), apuesta a una política militarista destinando billones de Euros a la industria armamentística, de la que son dueñas las oligarquías europeas, protagonistas y herederas de los fascismos del siglo pasado. ¿Para qué tanta guerra? Pues para expandir mercados y como siempre monopolizar la extracción sobre todo de recursos energéticos, oro, recursos biogenéticos y humanos. Importante apuntar que en este contexto, la islamofobia, el racismo anti musulmán, anti árabe y anti palestino particularmente crece a pasos agigantados en Europa. Sobre todo en Alemania la instrumentalización del anti semitismo para justificar el genocidio tiene como objetivo consolidar la alianza nazi- sionista y es algo que debemos prestar atención. - ¿Cuéntanos cómo fue tu experiencia en la Flotilla Global Sumud?
Yo participé junto a personas alemanas y musulmanas de un proyecto de navegación llamado «navegando a Gaza» que tenía como objetivo sumarse a la flotilla, es decir, inicialmente no era parte oficial de la flotilla sino hasta nuestra segunda fase. Mi recorrido se dio por costas y aguas griegas, turcas y estuvimos de paso por Chipre. Puedo decir que mi paso por Turquía estuvo cargado de aprendizajes incluidas muestras de afecto. Sin duda, tuve que afrontar grandes retos, incluido riesgos reales de detención y más. Los niveles de estrés y emocionalidad de misiones de este tipo te hacen si o si crecer porque puedes visualizar debilidades individuales pero también organizativas y políticas. Aunque en momentos mi estabilidad física, psicológica y emocional llegaron al límite lo
importante fue manetener el objetivo claro, en este caso, romper el cerco sionista. Esto daba todo el sentido para continuar hasta donde se pudiera aún frente a las muchas condiciones adversas que se tuvo que afrontar. - ¿Qué reflexiones lograste obtener luego de la travesía y la constante amenaza a lo largo del viaje?
Claramente la entidad sionista controla el mediterraneo, no hubo costa en la que no nos recibieran guardias costeras, policías, navales y servicios secretos. Las amenazas de detención y medidas de retaliación tuvieron un freno que era el pasaporte alemán. Sólo para dimensionar el poder de un papel. Más allá de lograr ser parte de la flotilla, el estar en el mediterráneo en condiciones de riesgo tanto de navegación como la constante persecución de las «autoridades» navales me ayudó a entender lo que miles de refugiados viven diariamente en peores condiciones, logré empatizar y dolerme y eso me compromete más con la lucha. Recuerdo que la noche en la que llegaron los drones, mi compa de tripulación y yo nos encontrábamos en la proa cuando los vimos, en ese momento nos invadió una sensación de revancha, les sacamos el dedo del medio y les hacíamos señas de que estábamos listas en caso atacaran, la adrenalina alcanzaba niveles altísimos en mi cuerpo, el miedo a un ataque era lo menos preocupante para nosotrxs, pues de alguna manera sentíamos que estábamos desafiando el poder de quienes se creen dueños de un mar más grande y más fuerte que cualquier ejército. - ¿Cómo percibiste las muestras de solidaridad hacia todos ustedes?
Uff me sostuvo completamente. Conté con un grupo de apoyo con compas de lucha y amigxs. Permanecí la mayoría del tiempo comunicándome con ellxs y fueron mi sostén principal. Apenas empezamos la travesía me hicieron grabar el video de presentación que no esperaba se compartiera tanto en el Ecuador, para mí era importante llegar con un mensaje anti sionista allí sobre todo en este contexto de alianza criminal Noboa- Netanyahu. Los mensajes desde allá no se hicieron esperar y estuve muy conectada con personas de Ecuador que resultaron claves en esa experiencia. Por
otro lado, desde la noche uno pudimos obtener muestras de afecto en Grecia cuando encontramos un regalo fuera de nuestro pequeño bote. En Turquía fue superlativo, aún cuando manteníamos nuestro perfil bajo, si por alguna razón se enteraban de lo que hacíamos, la gente nos agradecía hasta las lágrimas, nos abrazaba y nos llenaba de bendiciones. Cabe recalcar que sobre todo fue la comunidad musulmana con quien compartí ese abrazo hermano. En general fueron muy generosxs, aún en nuestro regreso sin cumplir el objetivo, navales turcos y gobernadores de Mermeris nos recibieron y nos hicieron sentir su admiración y respeto. Mi corazón queda marcado de momentos donde sentí mucho amor, sin duda queda en mi memoria la muestra de afecto de los pescadores en Demre, quienes nos llevaron pescados y fruta fresca. - Vamos a un 2026 cargado de tensiones geopolíticas. ¿Cómo visualizas el escenario que se viene?
Es importante entender las guerras como formas de regular el pulso político, social y económico ante la dictadura neoliberal del mercado. Tanto la guerra colonial como los sistemas de esclavitud permiten la acumulación del capital, esa que inició durante la colonización a Abya Yala y continúa hasta el día de hoy con otras expresiones según las particularidades que marca el momento. Y si alguna particularidad marca este contexto es la caída del mundo moderno occidental y con ello de la subjetividad del hombre moderno, del Estado nazión y de los regímenes de democracia segregacionistas aún en el norte global. Comprender el desarrollo de tensiones políticas implica mirar hacia lo que conocemos erróneamente como Oriente, es decir lo que queda fuera de Europa y EEUU. El pulso político, económico y social principal pierde palestra en occidente, y se traslada a China, Rusia, Arabia Saudita, Qatar, Turquía por mencionar algunos ejemplos. En el 2026 podremos ir visualizando qué alianzas se fortalecen sobre entre quienes traidores a sus pueblos buscan sostener el poder del eje hegemónico occidental y quienes ven una oportunidad de tomar ventaja frente a un imperio gringo destinado a perecer. Si bien las guerras se multiplicarán y serán los mismos estados nazión los que sometan y aterroricen a sus pueblos y a cualquier expresión que pretenda una alternativa; el pueblo irá, en ejercicio de supervivencia ganando su unidad, su agencia y poder de decisión. En Ecuador por ejemplo se mira desde fuera la
implementación de una gobernanza criminal de la denominada «guerra contra las drogas» que destruye tejido social, pero a la vez vemos que amplios sectores resisten, se movilizan y buscan organizarse para saldar el diario vivir y dignificarse. En conclusión viviremos, mayor polarización y disputa en muchos niveles y territorios. - El movimiento mundial de solidaridad con Palestina ha crecido y se mantiene en permanente movilización ¿Qué crees que deberíamos hacer las diferentes organizaciones en el Ecuador?
Sostener y profundizar el proceso de articulación entre los diferentes sectores populares para detener a las oligarquías, salir del sectarismo y de los ismos (sobre todo los de origen europeo ) que han llegado a dinamitar los espacios políticos, haciéndonos creer que el enemigo se encuentra entre nosotrxs mismxs. La resistencia en Palestina nos convoca a defender como lo hace el movimiento indígena en Ecuador y en todo Abya Yala los diferentes territorios de los (neo) colonizadores que son los mismos tanto para ellxs como para nosotrxs: los EEUU. El sistema moderno colonial capitalista crea y refuerza relaciones de dominación (hetero-patriarcal, racista, de clase), de ahí que la lucha anti imperialista debe ser ese frente que nos convoca a pensarnos históricamente como pueblos constantemente colonizados, que replican esa colonialidad hacia su propio cuerpo y hacia sus mismos pares. El llamado es escuchar y acompañar de una vez por todas los procesos de resistencia de las comunidades y sectores que protegen sus territorios de las empresas transnacionales (incluido el narco) y de los malos gobiernos, cuyas lógicas coloniales extratraen, explotan a lxs trabajadores,a las mujeres, segregan a pueblos afros e indígenas, usufructúan de la renta de la tierra y de los cuerpos. La lucha contra la minería en este caso es un ejemplo concreto de los procesos que se necesitan fortalecer. En Gaza quieren el gas y aquí nuestros minerales y más. - Vivimos una distopía, una entidad terrorista como el sionismo que masacra una población entera, sin embargo, los organismos internacionales y los gobiernos mantienen una actitud cómplice; es decir, normalizada la barbarie que creímos
haber superado con el nazifascismo ¿Tienes alguna lectura sobre esta paradoja, difícil de entender?
Vivir en Alemania y estar activa políticamente aquí me ha hecho confirmar lo que se viene advirtiendo hace mucho: el problema principal no es como tal el fascismo o las ideologías de extrema derecha sino todo el segmento liberal con expresión social demócrata que no es de ninguna manera alternativa sino la versión light de lo otro. Mucha gente cree que el fascismo se expresa solamente en la dictadura de un psicópata tipo Hitler, Netanyahu o Milei, pero lo que estamos vivenciando es que estos solo pueden gobernar en tanto ciertos grupos políticos toleran, se venden o simplemente no hacen nada porque no quieren arriesgarse. Así mismo estas figuras miserables pueden gobernar porque las mayorías están desclasadas, sin conciencia, despolitizadas y enjenadas por el consumo. Pero, aún peor miren lo que pasa en Alemania, aparece una disque izquierda o un feminismo pro genocidio. En conclusión vivimos una crisis del sentido común, de una empatía que nos permita sentir el dolor de la barbarie, de la guerra, de los crímenes de estado. La paradoja está en que los pueblos no se perciben como hacedores de su propia historia y siguen creyendo que el poder es externo a ellxs, lo conceden a un estado a un gobierno, o a unxs cuántos. Necesitamos empezar de cero en ese sentido, volver a identificar nuestras necesidades, crear nuestros procesos, y apostarle al fortalecimiento del tejido social y comunitario. Resistir. - Para finalizar, nuestro Partido y Juventud Comunista se encuentra en un momento de reconstrucción revolucionaria, hemos logrado afrontar duras batallas y estamos realizando enormes esfuerzos. ¿Qué mensaje enviarías a la organización donde militaste y te formaste?
Mi militancia inicia justamente hace 20 años, tenía 16 cuando empecé a organizarme en la JCE con una profunda admiración e inspiración de mama Tránsito Amaguaña y mama Dolores Cacuango. He pasado por varios procesos desde entonces, desemboqué en procesos que aclararon mi pertenencia a la lucha, aprendí a situarme y posicionarme en cada espacio donde caminé y aprendí a valorar el trabajo humilde de quienes sin reclamarse bajo ninguna etiqueta han sido invisibilizadas. Creo que el mensaje va en ese sentido. Los procesos marcan las
estructuras y líneas políticas y no al revés. Organizarse requiere aprender a trabajar colectivamente a conocer nuestras propias historias, a conocernos, conocer nuestras necesidades y no exportar de afuera y menos de los libros. Quienes conformaron el partido hace décadas lo vieron en su momento, creo que su legado siguen siendo las escuelas bilingues, aquellas de Mama Dulu y Luisa Gómez de la Torre en Cayambe. Debemos retomar ese capítulo y aprender de él. Se que por ahí están emergiendo propuestas de escuelas populares y de trabajo pedagógico. Personalemente creo que ese es el camino. Por otro lado, los partidos tienen que despatriarcalizarse, los egos destruyen colectividad, por eso hay que aprender a acompañar y no pretender liderar. El machismo tiene que ser extirpado. Los mejores momentos del partido fueron aquellos con gran presencia de mujeres, recordemos como ejemplo como nace el movimiento antifascista. Para lograr eso, los hombres tendrán que aprender a bajar perfil, dar un paso a lado, aprender a escuchar y acompañar para ceder espacios. No es un proceso invertido tampoco pero si quiere existir tiene que hacer ese ejercicio si o si.










