El 12 de octubre de 1492, inicia la conquista hispánica contra los pueblos originarios del nuevo continente con la llegada de Cristóbal Colón a América. Esta fecha, conmemora a los pueblos masacrados por la codicia europea saqueadora de oro, plata, telas y demás materias primas que enriquecieron a la corona española y por extensión a la Europa Aristocrática en lo que se denominó como el proceso de acumulación originaria.
Durante 500 años, nuestros pueblos fueron subyugados y expuestos a las peores vejaciones racistas y clasistas, por la corona española que, con el beneplácito de la iglesia, maltrataron, ultrajaron y torturaron a hombres y mujeres que hicieron frente a la conquista. A la postre ingleses, franceses y holandeses, países de la denominada “blanquitud colonial” también sacarían tajada de territorios de América. España y gran parte de Europa intercambiaron y especularon con las mercancías manchadas de sangre originaria, esta fecha es para no olvidar las atrocidades producto del colonialismo más puro y la barbarie a la que nuestros pueblos fueron sometidos.
En pleno siglo XXI, 533 años después de la llegada de Colón, es momento de reflexionar sobre las lecciones que nos ha dejado la historia y reconocer el derrotero de nuestros pueblos en resistencia. Recordamos a Tupac Amaru, Bartolina Sisa, Tupac Katari y tantos otros mártires que quedaron como ejemplo de organización y lucha frente al despotismo de occidente.
También conmemoramos la fraternidad, organicidad y compromiso de los pueblos para mantener viva la llama de la rebeldía y la unidad entre los diversos pueblos y nacionalidades cuya voz se escucha retumbar en esta tierra. La plurinacionalidad e interculturalidad como derecho constitucional, que reconoce la autodeterminación de los pueblos frente a la amenaza de las élites que pretenden oprimir al pueblo empobrecido. En estas protestas, la consigna ha sido de resistencia al neoliberalismo y no es para menos, porque el actual enemigo es interno, con las mimas intenciones extractivistas y dominantes, violando leyes y buscando adecuar una constitución según sus caprichos. La organización y la resistencia son históricas, nuestros pueblos y nacionalidades dan testimonio de ello.
Ahora más que nunca, rememoramos a los mártires de la opresión colonial, así como a los mártires de los levantamientos actuales. La organización es la fuerza que nos ha traído triunfos, y la resistencia el derecho histórico.
Es deber nuestro como Partido Comunista del Ecuador, recordar la lucha encabezada por líderes históricos como Ambrosio Lasso, Jesús Gualavisí, así como nuestras Camaradas Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña, quienes lideraron con tesón desde la FEI (Federación Ecuatoriana de Indígenas) la resistencia ante la ignominia de los terratenientes en la serranía ecuatoriana, así como contra el racismo del que fueron objeto las comunidades del Ecuador. En su memoria, enarbolamos las Banderas Rojas con la hoz y el Martillo con dignidad, con reconocimiento de causa y memoria de clase y origen. No olvidamos el espinoso camino que el poder político ha escogido para con nuestros camaradas y líderes legítimos. El marxismo y el reconocimiento de clase en el campo y la ciudad como base del trabajo que mueve al Ecuador.
En estas líneas, expresamos un compromiso a consciencia, consecuente y vehemente con nuestro pueblo al cual nos debemos, diverso, multicultural e intercultural. Nuestro respaldo a los pueblos originarios del Ecuador, en momentos siendo autocríticos. Con la convicción, de que la lucha de clases, es una lucha también contra el racismo, el machismo y el despotismo de quienes se creen dueños de la tierra, más aún de aquellos que amasaron fortunas a costa del sufrimiento y sangre del pueblo.
A nuestras hermanas y hermanos indígenas, afrodescendientes, mestizos, obreros del campo y la ciudad, recordamos que la resistencia se hace con organización reconociéndonos entre iguales y teniendo claro quién es el enemigo, el burgués el terrateniente, el banquero.
Alzamos nuestras voces por mantener encendida la llama de los compañeros caídos Byron Gatatuca en 2022 y Efraín Fuerez en 2025. Su sacrificio no puede quedar impune y el poder de la rancia burguesía tiene que responder ante la desmedida violencia, cada vida es una historia, nuestra historia.
¡Viva la resistencia!
¡Viva la organización!
¡Viva la lucha popular!










